UNIDAD 3
Bienvenidos y bienvenidas a LA UNIDAD NO. 3
(haga click en las imágenes para ampliarlas)
Para conocer la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo puede ingresar al siguiente enlace:
https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/pobreza-y-condiciones-de-vida/encuesta-nacional-del-uso-del-tiempo-enut
3.3 Una experiencia para referenciar
(haga click en la imagen para ampliarla)
4. EVALUACIÓN
¡Gracias por participar!
Recuerde revisar la información hasta el final y diligenciar
el formato de evaluación de esta unidad.
Empecemos por recordar. En el siguiente audio puede escuchar
un pequeño refuerzo de la UNIDAD 2.
INTRODUCCIÓN
A lo largo del curso hemos analizado los diferentes
entornos donde las mujeres han ido promoviendo su participación y derechos como
medidas de equidad para lograr la igualdad.
Analizamos los estereotipos
tradicionales de género, aprendimos que socialmente a las mujeres se les ha
delegado los escenarios privados (el hogar) y que se han ido involucrando en los espacios públicos (laborales, políticos, sociales), dentro de la lucha histórica que
han asumido por la reivindicación de sus derechos.
Es por esto que revisaremos en la presente unidad la participación
social y política de las mujeres y su autonomía económica, como acciones claves
para el logro de la igualdad:
1. PARTICIPACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA DE LAS MUJERES - DERECHO A ELEGIR Y SER ELEGIDAS
1.1 Participación social:
Es la intervención de los y las ciudadanos/as en la toma de
decisiones respecto al manejo de recursos, programas y actividades que impactan
en el desarrollo de la comunidad. La Participación Social es
un legítimo derecho de la ciudadanía y por tanto involucra directamente a las
mujeres.
1.2 Participación Política:
La participación política es un concepto que va ligado a la democracia.
Es la posibilidad que tienen los y las ciudadanos/as de incidir en el curso de
los acontecimientos políticos. Una democracia debe poseer los mecanismos
participativos para que la ciudadanía decida sobre su destino. La forma más
habitual de participación política es el voto.
La participación política de las mujeres es importante porque
es un asunto de derechos humanos, permite el fortalecimiento de la democracia,
trae mejoras para el desarrollo humano, facilita la construcción de una
sociedad pluralista, contribuye a la sostenibilidad de los procesos de paz e
impacta en la erradicación de los estereotipos de género.
En Colombia el ejercicio del voto para elegir altos
funcionarios del Estado y las corporaciones públicas se dio entre 1810 y 1816, sin
embargo, sólo hasta el año 1957, casi 140 años después, las mujeres obtuvieron
derechos electorales por primera vez en Colombia.
De esta manera, el derecho al voto cobijó por fin a
hombres y mujeres mayores de edad. Las mujeres adquirieron el derecho al voto
con el Acto Legislativo No. 3 de la Asamblea Nacional Constituyente, el 25 de
agosto de 1954.
1.3 Liderazgo y participación política
Las mujeres son a menudo lideresas dinámicas
promotoras del cambio que impulsan a participar, reivindicar los derechos,
fortalecer las comunidades y proteger el planeta. Su participación es
fundamental para la gobernanza democrática. Sin embargo, las mujeres todavía
tienen mucho camino por recorrer para conseguir la igualdad de representación
en puestos de poder y liderazgo.
Tal como lo reconoce la Convención Internacional CEDAW: “La participación de
las mujeres en todas las esferas de la vida social, en igualdad de condiciones
con los hombres, es indispensable para el desarrollo pleno y completo de un
país” sin embargo, como señala la resolución
sobre la participación de la mujer en la política aprobada por la Asamblea
General de las Naciones Unidas en 2011, “las mujeres siguen estando
marginadas en gran medida de la esfera política en todo el mundo, a menudo como
resultado de leyes, prácticas, actitudes y estereotipos de género
discriminatorios, bajos niveles de educación, falta de acceso a servicios de
atención sanitaria, y debido a que la pobreza las afecta de manera
desproporcionada”.
El liderazgo y participación de las mujeres es un
asunto del fortalecimiento de la democracia como un sistema político y social
capaz de incluir y representar a toda la ciudadanía y genera beneficios para
toda la sociedad.
En Colombia las mujeres son el 52% de la población,
sin embargo, solamente el 12% ocupan cargos de elección popular (el 14% de
concejales, el 17% de diputadas, el 9% de alcaldes y el 21% del Congreso).
El Estado Colombiano cuenta con un marco normativo
progresista al respecto: el artículo 43 de la Constitución nacional señala la
igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, y el artículo 13
señala el deber del Estado de promover las condiciones para que la igualdad sea
real y efectiva y se adopten medidas a favor de los grupos discriminados o
marginados. Así mismo la Ley 581 de 2000 y la Ley 1475 de 2011 establecen
medidas explicitas para promover una mayor participación de las mujeres
colombianas en los espacios de toma de decisiones políticas, la primera en los
cargos de designación y la segunda en los de elección popular.
El gobierno Colombiano presentó al país en
septiembre de 2012 los Lineamientos de Política pública de Equidad de Género
para las Mujeres, enmarcada luego en el CONPES 161 de 2013, que plantea que “en
la actualidad existe una sub representación de mujeres en las esferas del poder
público y en los cargos de elección popular, por lo que la inclusión de las
mujeres en los espacios de poder y toma de decisiones sigue siendo una
necesidad apremiante para garantizar su propia autonomía y la calidad de la
democracia del país”, y por tanto plantea en sus lineamientos y ámbitos de
acción un eje de “Participación en los procesos de toma de decisiones y en las
esferas de poder”.
1.3.1 ¿Cómo promover el liderazgo y participación social y política de las mujeres? Algunos puntos clave:
- Fortaleciendo la articulación de redes de mujeres a nivel departamental y municipal.
- Apoyando la constitución de consejos ciudadanos de mujeres a niveles locales.
- Promoviendo la participación de mujeres en escenarios de toma de decisiones. Por ejemplo, en los Consejos Municipales de Desarrollo Rural.
- Promoviendo la participación de mujeres en niveles de decisión e incidencia como concejos, asambleas, congreso, alcaldías, gobernaciones y presidencia.
- Promoviendo la paridad de mujeres en cargos públicos.
- Fortaleciendo las capacidades institucionales para producir información electoral, datos y estadísticas desagregadas por género.
- Monitoreando y evaluando la presupuestación sensible al género.
Le invitamos a visualizar el siguiente video:
Historia de la participación política de las mujeres en
Colombia
Video elaborado por iniciativa de la Mesa de Género de la Cooperación Internacional en el marco del programa Superando la Violencia contra las Mujeres de ONU Mujeres en alianza con USAID. Tiomado de Canal Youtube ONU Mujeres.
Para conocer más información con relación a las cifras de
participación política en Colombia puede ingresar al PDF Anexo
Dentro de las acciones que garantizan y promueven la
participación permanente de las mujeres a nivel social y político se considera
la constitución de instancias a nivel local y departamental.
1.4 Instancias de mujeres a nivel municipal y departamental
Las Mesas de Mujeres, o redes de mujeres, son plataformas
creadas para promover agendas que consideren asuntos exclusivos al género y con
relación a las discriminaciones que las mujeres han vivido históricamente.
Permiten a su vez, plantear acciones y propuestas de manera permanente para
afrontar los retos que asumen las mujeres en diferentes escenarios públicos y
privados desde su mirada como ciudadanas.
Estos organismos o instancias se constituyen en escenarios
clave para promover acciones de tipo comunitario, movilizaciones, incidencias y
análisis de situaciones que afectan a las mujeres. Se constituyen a nivel
territorial para de esta manera representar la visión y necesidades de las
mujeres de acuerdo a sus características étnicas, culturales, de ubicación
geográficas, actividades productivas, niveles de formación y situaciones de
violencia que afrontan por su condición de género.
Estas instancias o plataformas, permiten a su vez, promover
la cualificación de las mujeres representantes, así como su incidencia social y
política, y se convierte también en organizaciones de base social, consultivas,
para orientar las acciones institucionales con relación a las agendas de género
y prevención de violencias. De esta manera se convierte en una acción de
corresponsabilidad ciudadana con la institucionalidad para abordar las
necesidades de las mujeres.
La participación social y política es fundamental para
continuar promoviendo el empoderamiento de las mujeres y de esta manera
prevenir las violencias basadas en género.
Otra actividad de la esfera pública que mantiene las discriminaciones hacia las mujeres y las
brechas de género es la falta de acceso a recursos económicos o las
dificultades para alcanzarlos.
Es por ello que se convierte en fundamental hablar de la
autonomía económica de las mujeres.
2. AUTONOMÍA ECONÓMICA DE LAS MUJERES
Trabajar en el empoderamiento económico de las mujeres
contribuye directamente a la igualdad de género, la erradicación de la pobreza
y el crecimiento económico inclusivo. Las mujeres contribuyen de manera muy
significativa a las economías, ya sea en empresas, granjas, como emprendedoras
o empleadas o trabajando como cuidadoras domésticas no remuneradas.
Por otro lado, es importante considerar que continúan sufriendo
pobreza, discriminación y explotación de manera desproporcionada y sistemática.
La discriminación de género implica que a menudo las mujeres desempeñen
trabajos no seguros y mal pagados, y sigan siendo una pequeña minoría en la
ocupación de cargos directivos.
La discriminación también ha reducido su acceso a bienes
económicos como tierras y créditos, limitando su participación en el diseño de
políticas sociales y económicas. Además, la mayor parte de las tareas
domésticas recae en las mujeres, por lo que suelen tener poco tiempo libre para
aprovechar oportunidades económicas, de crecimiento y/o desarrollo.
2.1 Autonomía Económica:
Es la capacidad de las mujeres para generar
ingresos y recursos propios a partir del acceso al trabajo remunerado en
igualdad de condiciones que los hombres. Esta acción considera el uso del
tiempo y la contribución de las mujeres a la economía local, departamental o
nacional.
La autonomía económica implica el empoderamiento económico,
es decir que las mujeres puedan tener garantía de sus derechos como productoras
de bienes y servicios en entornos laborales, pero a su vez, implica la
generación de ingresos propios, que cuenten con la posibilidad de decidir
sobre la administración de sus recursos económicas para cubrir las necesidades
propias y de otros miembros del hogar, reduciendo así la dependencia económica
y previniendo así violencias basadas en género.
El tener un mayor acceso a ingresos económicos puede reducir
el riesgo de experimentar violencias:
- Puede permitir a las mujeres salir de una relación violenta. Ej. Puede facilitar buscar apoyo en la justicia y recursos legales o acceder a los servicios de salud para asesoramiento.
- Puede permitir tener un mayor poder de negociación dentro de la relación/hogar. Ej. El tener acceso a recursos económicos puede favorecer su capacidad de reclamar sus bienes en caso de divorcio o mantener la custodia de hijos/as.
- Puede mejorar el empoderamiento para tomar decisiones que involucren su bienestar y el de su familia. Ej. decidir si tomar o no un trabajo, decidir en qué invertir sus recursos, no verse obligada a soportar vulneración de sus derechos por falta de recursos para sobrevivir.
En términos más generales, la reducción de la pobreza de los
hogares puede reducir el estrés económico y así reducir los posibles factores
desencadenantes de conflictos entre la pareja.
Para garantizar acciones positivas hacia el
empoderamiento de las mujeres, es indispensable considerar a su vez un enfoque
diferencial y de interseccionalidad.
2.2 Enfoque diferencial y de interseccionalidad
El enfoque diferencial es el reconocimiento de la
existencia de poblaciones con características particulares por efecto de su
edad, género y orientación sexual, origen étnico, situación de discapacidad y
promueve a su vez la generación de acciones específicas e incluyentes.
La interseccionalidad por su parte, hace referencia a una
situación en la que varios motivos de discriminación o vulnerabilidad se suman
e interactúan al mismo tiempo de forma inseparable. (Ejemplo: las
vulnerabilidades que una persona pueden enfrentar al ser mujer, pero sumado a
ello, tiene condiciones adicionales como ser cabeza de hogar y/o
afrodescendiente y/o vive en una zona rural dispersa y/o tiene bajo acceso a
recursos, entre otros).
La Constitución Política de 1991 en sus artículos 14 y 75
reconoce la existencia de una sociedad pluralista y diversa, con derecho a la
igualdad y no discriminación. Desde entonces se han desarrollado una serie de
legislaciones, normativas y políticas públicas que le apuestan al
reconocimiento de todas/os los miembros de la población colombiana,
especialmente aquellos/as que requieren protección especial, atendiendo al
principio de no discriminación.
Las discriminaciones que padecen personas y grupos poblacionales
por razones de su etnia, género, identidad de género, orientación sexual, ciclo
vital, discapacidad, lideres(as), defensores(as) de derechos humanos o por ser
víctima de hechos de violencia en el marco del conflicto armado han estado
profundamente ancladas a las desigualdades e inequidades que las sociedades
permiten a través del ejercicio de control y poder.
2.2.1 Categorías de los enfoques diferenciales:
Etario: Reconoce características particulares en
razón de la edad de las personas. Incluye niños, niñas, adolescentes, jóvenes y
persona mayor.
Discapacidad: Incluye el reconocimiento de diversos
tipos de discapacidad: Física, auditiva, visual, cognitiva, mental y múltiple.
Étnico: Reconoce características particulares en
razón de la identidad cultural de las personas y comunidades. Incluye el
reconocimiento de las comunidades y pueblos indígenas, comunidades negras,
afrocolombianas, raizales, palenqueras y del pueblo Rrom o gitano.
Género: No hace referencia al hombre y la mujer, sino
a lo masculino y lo femenino, esto es, a las cualidades y características que
la sociedad atribuye a cada sexo. Las personas nacen con un determinado sexo,
pero aprenden a ser hombres y mujeres. Las percepciones de género están
firmemente ancladas, varían no sólo entre culturas sino dentro de una misma y
evolucionan a lo largo del tiempo. Sin embargo, en todas las culturas, el
género determina el poder y los recursos de hombres y mujeres.
Diversidad sexual: Reconoce características
particulares en razón de las identidades de género y las orientaciones sexuales
diversas.
¿Para qué sirve el enfoque diferencial y de
interseccionalidad?
- Visibilizar el recrudecimiento de la violencia y violación de los derechos humanos en forma sistemática a poblaciones y grupos considerados histórica y culturalmente con criterios discriminatorios.
- Evidenciar la ausencia de políticas públicas con enfoque de derechos y promover su formulación.
- Señalar las dificultades y resistencias para reconocer las asimetrías, desigualdades, vulnerabilidad y necesidades de las poblaciones consideradas como diferentes.
- Orientar acciones específicas y diferenciadas a poblaciones con condiciones particulares.
- Permite reconocer las múltiples vulnerabilidades, discriminaciones que niños y niñas, mujeres, indígenas, afrodescendientes, personas privadas de libertad, personas LGBTI, habitantes de la calle, enfrentan.
- Facilita el desarrollo de programas que permitan entender las características, problemáticas, necesidades, intereses e interpretaciones particulares que tengan las poblaciones y que redunden en una adecuación de las de las modalidades de atención a los mismos permitiendo la integralidad de la respuesta estatal.
- Permite realizar acciones positivas que no solo disminuyen las condiciones de discriminación, sino que apuntan a modificar condiciones sociales, culturales y estructurales.
Adicional a esto, cabe señalar que las mujeres tienen
condiciones diferenciadas también por la ubicación de residencia y su
participación en actividades productivas, es por ello relevante también hablar de
manera específica de las mujeres rurales.
2.3 Ley 731 de 2002 - Mujer Rural
Las mujeres rurales son agentes clave para el desarrollo sostenible, pues se vinculan para lograr cambios económicos, ambientales y sociales sin embargo, su acceso limitado al crédito, la asistencia sanitaria y la
educación se encuentra entre los muchos retos a los que se enfrentan.
Empoderar a las mujeres rurales no sólo es fundamental para el
bienestar de las personas, familias y comunidades rurales, sino también para la
productividad económica general, dada la amplia presencia de mujeres en la mano
de obra agrícola mundial.
En Colombia existe una Ley creada para orientar las acciones
políticas, institucionales y comunitarias en torno a las mujeres rurales, a su
vez, en el año 2019, el gobierno nacional firmo el Gran Pacto por la Equidad de
la Mujer Rural, suscrito entre el Gobierno, organizaciones sindicales y de
mujeres rurales, gremios y empresas del sector productivo del sector agro, el
cual está diseñado para romper las brechas de pobreza y exclusión social de más
de cinco millones de mujeres del campo colombiano.
La Ley 731 del 14 de enero de 2002, busca atender las
necesidades de las mujeres rurales, mejorar su calidad de vida, propender por
la equidad entre hombres y mujeres rurales y adoptar medidas que reduzcan la
brecha entre lo rural y lo urbano, proponiendo dentro de sus artículos más
destacados:
Art.1. Mejorar la calidad de vida de las mujeres
rurales, priorizando las de bajos recursos adoptando medidas específicas
encaminadas a la equidad entre el hombre y la mujer rural.
Art. 3. La actividad rural comprende desde las
actividades tradicionales, tales como las labores agropecuarias, forestales,
pesqueras y mineras, hasta las no tradicionales, como el desarrollo de
agroindustrias y microempresas, además de otras actividades realizadas en el
marco de una perspectiva más amplia de la ruralidad, como son las relacionadas
con la integración a cadenas agro productivas y comerciales en todas sus
expresiones organizativas, el turismo rural y ecológico, las artesanías, la
transformación de metales y piedras preciosas y otros nuevos campos de
oportunidad, incluyendo las actividades de mercadeo, transformación de
productos y prestación de servicios que se realicen en torno a ellas.
Art. 19. Participación equitativa de la mujer rural
en diferentes órganos de decisión, planeación y seguimiento a nivel
territorial: Consejos municipales de Desarrollo Rural CMDR, Consejos
Territoriales de Planeación.
Art. 29. Igualdad de remuneración en el sector rural.
Art. 34. Prevé que el Gobierno Nacional, a través de
la Consejería para la Equidad de la Mujer, o quien haga sus veces, con la
colaboración del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, diseñará un plan
de revisión, evaluación y seguimiento de los programas y leyes que favorecen a
las mujeres rurales.
Esta ley se convierte en una guía clave para orientar las
acciones e incidencias encaminadas al empoderamiento de las mujeres rurales. Descargar aquí
3. ECONOMÍA DEL CUIDADO
Definida en el artículo 2 de la Ley 1413 de 2010, como el
trabajo no remunerado que se realiza en el hogar, relacionado con mantenimiento
de la vivienda, los cuidados a otras personas del hogar o la comunidad y el
mantenimiento de la fuerza de trabajo remunerado. Este trabajo de hogar no
remunerado, incluye los servicios domésticos, personales y de cuidados
generados y consumidos dentro del propio hogar, por los que no se percibe
retribución económica directa. Esta categoría de trabajo es de fundamental importancia
económica en una sociedad.
La Ley 1413 de 2010, regula también la inclusión de la
economía del cuidado en el sistema de cuentas nacionales con el objeto de medir
la contribución de la mujer al desarrollo económico y social del país y como
herramienta fundamental para la definición e implementación de políticas
públicas. Consulté la ley 1413 de 2010 dando click aquí.
Para conocer más a fondo las actividades que se involucran
dentro de la economía del cuidado e identificar cuál es su aporte PERSONAL en estas, le invitamos a diligenciar el Simulador que se encuentra en el
siguiente enlace, es un formato corto, sencillo y amigable:
Encontrar soluciones a la prestación de cuidados es esencial
para que las mujeres gocen de igualdad de oportunidades en el mundo del
trabajo. Una parte de los cuidados son prestados
por el sector de los servicios de salud, que es esencialmente formal y público.
Los servicios públicos de cuidado de niños y niñas, la educación de la primera
infancia, los cuidados dirigidos a las personas con discapacidad y los cuidados
de larga duración, así como el cuidado de las personas de edad, son otros de
los ámbitos que integran la economía del cuidado.
Sin embargo, también hacen parte del cuidado las tareas que desarrollan principalmente las mujeres en el hogar, como la preparación de alimentos, el aseo o limpieza, el cuidado de niños y niñas, personas en situación de discapacidad o personas adultos/as mayores; las cuales involucran una cantidad de horas al día, dificultando que las mujeres puedan invertir tiempo en actividades que promueven su desarrollo personal o productivo y que sean remuneradas.
Solucionar la prestación de cuidados es un reto al
que se enfrenta un número creciente de mujeres que se incorporan a la fuerza de
trabajo, y que tratan de cumplir, a la vez, con sus responsabilidades de
crianza y educación de niños y niñas.
Le invitamos a visualizar el video para
identificar cómo las tareas del cuidado generalmente son
invisibilizadas:
EL CUIDADO: ESE TRABAJO INVISIBLE QUE HACE POSIBLE EL TRABAJO VISIBLE
Tomado de canal Youtube PNUD Panamá
3.1 ¿Qué podemos hacer?
Enfrentar con solvencia la
actual crisis de los cuidados ha sido reconocida en los Objetivos de Desarrollo
Sostenible 2030, formulando su Objetivo 5.4. “reconocer y valorar los cuidados
y el trabajo doméstico no remunerados mediante servicios públicos,
infraestructuras y políticas de protección social, y promoviendo la
responsabilidad compartida en el hogar y la familia, según proceda en cada
país”.
Reconocer, redistribuir y
reducir el trabajo de cuidados no remunerado entre la familia, el Estado y el
Mercado es una tarea indispensable para completar e igualar los logros de
empoderamiento económico de las mujeres, así como alcanzar un adecuado nivel de
bienestar social.
Reconocer: Hacer visible y revalorizar el trabajo de cuidados como un trabajo clave para el bienestar de las sociedades y para el funcionamiento de la Economía, tanto en la prestación desde los hogares como desde su consideración de sector económico de empleo decente en pleno auge.
Redistribuir: Distribuir de manera más justa y equilibrada el trabajo de cuidado no remunerado y las responsabilidades domésticas entre mujeres y hombres, así como del ejercicio de la paternidad activa y responsable.
Reducir: Apoyar y dar cobertura a las necesidades básicas del cuidado, reduciendo la carga de trabajo no remunerado que realizan las mujeres en los hogares, desde un enfoque de derechos (el derecho a los cuidado como derecho clave de la ciudadanía) y basándose en los principios de igualdad, universalidad y solidaridad.
3.2 Inclusión de la Economía del Cuidado en Cuentas Nacionales
(haga click en las imágenes para ampliarlas)
Para conocer la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo puede ingresar al siguiente enlace:
https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/pobreza-y-condiciones-de-vida/encuesta-nacional-del-uso-del-tiempo-enut
3.3 Una experiencia para referenciar
La economía del cuidado a convocado diferentes acciones de tipo institucional y comunitario, las cuales han sido motivadas e impulsadas por las organizaciones de mujeres y mixtas, que vienen liderando esfuerzos locales, departamentales y nacionales en torno a la igualdad de género.
Es por ello que Bogotá y Nariño cuentan con escenarios como la Mesas Intersectoriales de Economía del Cuidado, que convocan a organizaciones y entidades de diferentes sectores, interesados y respondientes del tema en mención, a través de la cual generan acciones a nivel local.
Como ejemplo les invitamos a conocer el caso de la Mesa Intersectorial de Economía del Cuidado en Nariño.
(haga click en la imagen para ampliarla)
Aquí terminan los contenidos de la UNIDAD 3.
Le invitamos a resolver el siguiente cuestionario de evaluación, como cierre de esta actividad.
Usted ha finalizado el curso virtual en género.
Si diligenció las 3 evaluaciones de las 3 Unidades, recibirá en su correo electrónico la respectiva certificación, después del 17 de mayo.
WEBGRAFÍA DE CONSULTA
¡Gracias por participar!
Mayor información sobre el curso
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Juntos Saldremos adelante, la OIM y el proyecto DRET te invitan a formarte desde casa.
#QuédateEnCasa



Estoy emocionada con este curso porque es muy practico y sobretodo con un léxico tan común que no será para nadie tedioso sino por el contrario muy amable y con ganas de estar pegado ahí para aprender. Gracias por el interés de dictar el curso compartir su conocimiento
ResponderEliminarMuchas gracias, excelente curso, estaré atenta a la unidad 3 se ve muy interesante.
ResponderEliminarcuando suben el contenido de la unidad 3? GRACIAS!!!!
ResponderEliminarLe informamos que la UNIDAD 3 ya está disponible en la plataforma. Gracias por participar.
EliminarEste curso esta estupendo estaré atento a la tercera unidad. Gracias!
ResponderEliminarMuy interesante gracias esto es una gran herramienta
ResponderEliminarMuy interesante mucha gracias
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